sábado, 31 de octubre de 2009

Y a vos quién te juna?

La identidad no existe como atributo íntimo. El verdadero ser de la identidad consiste en irle al sujeto, que a priori no posee ningún rasgo de este tipo, sino que más bien es un manojo de (a veces dispares) tendencias y caracteres. Nietzsche supo sintetizarlo con gran maestría: "El yo es un prejuicio popular" (resumo en esta frase su pensamiento, si es que no la pronunció tal cual aquí aparece).
La identidad entonces (el yo aparece aquí como identidad del conjunto de lo subjetivo respecto de sí mismo) no es una característica propia de este sujeto al modo cartesiano, sino que su génesis es exógena y a posteriori le va a él. Prueba de esta discordancia es la variabilidad de la identidad, que deviene según el lugar desde el que opera o desde el que se la conoce respecto de los límites cualitativos que establece la sociedad o la misma psiquis individual (y aunque expresa la idea, empiezo a dudar de la utilización de este último adjetivo). Una misma persona puede ser héroe nacional en un país, y terrorista en otro. Un mismo objeto puede ser basura en una cultura, y ente de veneración en otra. Vos vas a quererte un día y odiarte al siguiente.
Resumiendo: la identidad es una comodidad, definirlo unívocamente es un "prejuicio popular". Vos sos muchas cosas, algunas de las cuales están en oposición. A veces vas a ser inmejorable, a veces vas a estar en el fondo del pozo. No quiero asustarte, pero las dos son correctas. Bienvenido al caos. La felicidad es una decisión, y consiste en observar desde los altos correctos en el camino caótica de la Identidad.